Helen Fernandes es egresada en ingeniería mecánica y jamás imaginó que terminaría dedicándose a marcar su arte en la piel de las personas. La idea surgió cuando junto a su novio, compraron un kit para tatuar para aprenderlo como pasatiempo, pero sin ninguna pretensión. La chica descubrió que tatuar no era precisamente su fuerte, pero el estilo de sus dibujos causó mucha gracia entre sus conocidos. Fue así que empezaron a llegar clientes que la buscaban por ese estilo ‘feo-irregular-con humor’ del que Helen se caracterizaba.

Helen reconoce que su trabajo no es perfecto, pero mucha gente es fanática de su trabajo y ocurrencias.

“Si quisieran algo bien hecho, irían con otro tatuador; la calidad no es mi fuerte”, comentó la chica al medio electrónico UOL.

Ella y sus garabatos comenzaron a tomar popularidad en Instagram, cuya cuenta se bautiza con el nombre de malfeitona. Echa un vistazo a su humor y a su trabajo:

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